sábado, 20 de noviembre de 2010

Volando voy ...

Esta comenzando a atardecer. Ha sido un día muy bonito: el sol ha sido predominante y el calor está empezando a aumentar, lo que significa la inevitable llegada del verano.

Estoy en el aeropuerto de Candem, a 40 minutos de mi casa. Sentado en el planeador NKC, espero pacientemente la confirmación de la torre de control que autorizara el despegue de mi vuelo número 49. Delante mia, y unidos por una cuerda, tengo el avión con motor que me llevara hasta los cielos. A mi izquierda el personal de tierra dando su visto bueno para el despegue y en el asiento de atrás esta mi instructor. Tenemos viento de frente, unos 10 nudos, racheado.



La radio cruje: La torre de control nos autoriza para despegar. El avion se comienza a mover y gana velocidad rápidamente. Con mucho cuidado mantengo las alas paralelas directamente detrás del avión con motor. Pasados unos segundos, noto como el planeador se levanta del suelo. Lo mantengo unos pocos segundos a 3 metros del suelo hasta que el avión con motor tambien despega. Una vez que comienza a ganar altura, me situo en formacion detras de el, volando un poco mas bajo.

La pista de despegue se acaba. Miro a mi izquieda y veo otra de las pistas, la pista 28. Un poco mas a la izquierda, veo despegar un avión de doble ala que te recuerda a las películas de la primera guerra mundial. Ahora que la pista de despegue se ha acabado, comenzamos a sobrevolar un bosque.

Miro a mi izquierda, miro a la derecha: el trafico aéreo es muy escaso. De repente, un sonido metálico y sordo que dura una fracción de segundo inunda la cabina. Algo que no estaba planeado acaba de ocurrir. Seguidamente, veo como la cuerda que antes nos unia al avion con motor se retuerce en el aire alejándose rápidamente de nosotros. La cuerda se ha soltado. Un vistazo rápido al suelo me indica que estoy a unos 300 pies del suelo (en casos de emergencia y en aterrizajes el altímetro del avión no se debe usar).

Multitud de cosas pasan por mi mente: enseñanzas, procedimientos, listas, manuales. Decido que lo mejor es bajar el morro del avión, perder altitud y estabilizar la velocidad a la velocidad de crucero de 50 nudos. Mientras ajusto los controles mi corazón empieza a palpitar y la adrenalina se empieza a notar: las casas son muy grandes, los coches se ven con claridad y los arboles estan muy cerca. Perdemos altitud constantemente y el aeropuerto se sigue alejando a mis espaldas.

Comienzo a un giro a mi derecha. Poco a poco empiezo a visualizar el aeropuerto, y lo que es mas importante las pistas de aterrizaje. Miro a la pista donde acabo de despegar. Sonaría bien aterrizar en el sentido contrario que he despegado. Sin embargo, con un viento racheado de 10 nudos en la misma dirección significaría que no me daría tiempo a aterrizar en los 1.5 km disponibles. La altitud sigue disminuyendo.

Parece que la única opción disponible es aterrizar en la pista que acabo de despegar, en el mismo sentido al del despegue. Eso significa que tengo que volar hasta donde pueda paralelo a esa pista, girar 180 grados y aterrizar. La altitud sigue disminuyendo.

Mi corazón late con mas fuerza. Los arboles son muy altos. La altitud sigue disminuyendo.

Volar, navegar y comunicar. Estando el avión bajo control y con un plan en la mente, llega a hora de comunicárselo a la torre de control: 'Planeador Noviembre Kilo Charlie, En direccion del viento, pista 06, circuito modificado.' Maldito ingles! Lo unico que salen de mi boca son las palabras que en el orden correcto tendría mas sentido. Con voz de resignacion, la torre de control responde: 'Noviembre Kilo Charlie'. (personalmente creo que en el 80% de las llamadas de radio que hago cometo algún gazapo, y mi acentazo español me delata con facilidad). La altitud sigue disminuyendo.

Sigo volando paralelo a la pista de aterrizaje. Arboles de 60 pies me bloquean para poder alcanzar la pista de aterrizaje. Un giro en el lugar equivocado se puede traducir en el ala tocando el árbol: game over. La altitud sigue disminuyendo.

Veo una parte donde los arboles son mas bajos: ese es el sitio donde voy a hacer el giro de 180. De repente, el avión empieza a ganar un poco de altitud. Accidentalmente estoy cruzando una termal, que hace que deje de caer y me eleve unos pocos pies. Cuando llega el momento de hacer el giro, tengo que abortar: estoy demasiado alto, y el aterrizaje seria peligroso. La pequeña termal se acaba rápidamente, comienzo a caer de nuevo y los arboles ahora bloquean de nuevo el acceso a la pista.

Sigo volando paralelo a la pista y soy capaz de ver el siguiente gazapo entre los arboles. Los arboles altos pasan muy cerca del avión. Intento levantar un poco el morro del avión en un gesto intuitivo de evitar los arboles. En un avión sin motor, hace que la velocidad disminuya. 'Vigila tu velocidad', se queja el instructor cuando la aguja marca 45 nudos por hora, y vuelvo a bajar el morro para volver a los 50 nudos. Si vuelas muy despacio, puedes entrar en stall o spin, que abaja altitud puede ser fatal. La altitud sigue disminuyendo.

Llego al gazapo y empiezo a girar. Al principio pienso en hacer un giro balanceando el avion 60 grados respecto a la tierra. Cuando empiezo a hacer el giro rectifico: el ala daría contra los arboles. 45 grados tendrá que ser suficiente. Pasada la barrera de los arboles, me alineo son la pista completando el giro de 180 grados, abro los aereofrenos y completo el aterrizaje. Mi vuelo numero 49 de 3 minutos de duración llega a su fin.

El ejercicio se ha completado con éxito, el instructor esta muy contento con mi reacción. En el club de planeadores donde me estoy entrenando son muy exigentes, y personalmente saber que puedo controlar este tipo de situaciones me da mucha confianza. Por otro lado, espero no tener que probarlo jamas en una situación real.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Fiji

Bula!

Hace unos días que hemos regresado de paraíso Fiji.
Han sido una de las mejores vacaciones que hemos tenido hasta ahora. Dormir, playa, comer, snorkelling, cocktails...una rutina a la que podríamos acostumbrarnos, y es que en ningún momento teníamos noción del tiempo si no fuese porque nos avisaban para desayunar, comer, merendar y cenar tocando el tambor fijinense.

Estuvimos dos noches en Nadi, la isla principal y cinco noches en Botaira. Una isla situada en las Yasawas islas a la que tuvimos que acceder en barco tras un trayecto de 3.5 horas. Pero sin duda el trayecto mereció la pena.

El resort disponía de 11 bures y la nuestra daba directa a la playa. En ningún momento los 11 estuvieron ocupadas, por lo que se puede decir que la isla era nuestra. Es interesante el hecho de que no se recibían viveres en la isla: el pescado era reciente del mar, las frutas de los arboles, el pan recién hecho y tenían un pequeño huerto y animales de granja para todo lo demas.

Nos llevamos muy buen recuerdo de los fijinenses, son gente muy amable. Desde luego volveremos para completar todas las islas que nos quedan por ver. Además, Fiji es el Benidorm de los australianos. Obviamente, no tiene ni punto de comparacion.

Os subimos algunas fotos de nuestro viaje.

Habitacion del Sheraton en la isla Nadi

Tomando unos cocktails en la piscina del hotel


Show de bailes

Port Denarau






Nuestra isla - Botaira Resort


Recibimiento del Staff




Nuestro Bure con acceso a la playa






Supervivientes!! Lo que costo abrir el coco!




Cánticos y bailes populares de las tribus



La mejor parte del día, siesta en una de las muchas hamacas de la playa, sin perder las costumbres españolas !




Fauna
Snorkellingen el arrecife. Tambien hicimos dos inmersiones, pero la camara no alcanzaba para los 18-20 metros de profundidad.




No es un tiburón, soy yo snorkeleando...

Candle dinner, una suculenta cena para dos compuesta de Kokoda, langosta fresca y vino blanco. Perfecta cena para completar la estancia.

De vuelta a Nadi, nuestra ultima noche en Fiji